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Cuando me encontré a un priísta de hueso colorado con camiseta roja, le pregunté si era de “la ola” y me respondió: mi candidato es Roberto Sandoval, y Pablo Montoya y Roberto Mejía, pensé que esa era la afirmación más adecuada para los priístas que no están en la foto.
A nadie sorprendió el registro de Sandoval y es que nadie (bueno casi nadie) se puede dar por derrotado antes de contender, sin embargo, en el PAN sigue el ‘boquete’ listo, por si acaso, en tanto que del otro lado la jugada pareciera ser ganar tiempo para imposibilitarlo para la desbandada.
No obstante los candados, yo insisto en que todo puede pasar y en que a final de cuentas la decisión mucho tendrá que ver con ego y lealtad, pero también habrá que analizar el factor conveniencia.
¿Vale la pena sacrificar la candidatura al cargo para el que se siente el más idóneo, el más simpático, el más querido, el que mejor le puede ganar al de enfrente a cambio de una promesa para las federales, una dirección modesta pero con posibilidad de seguir en nómina, y de paso acomodar a unos cuantos que ya la merecen? La respuesta parece fácil, si el ego no es demasiado grande. Más se perdió en Myanmar.
En lo que se refiere a Pablo Montoya, el aval de los sectores de lo que se podría denominar “el otro PRI” parece ser su principal fortaleza.
Ver al otrora titular de Planeación, quien por cierto se comprometió a hacer equipo para alcanzar las metas trazadas en el Plan Estatal de Desarrollo, rodeado de peces gordos, hace pensar a propios y extraños que se trata de el que saldrá favorecido en las encuestas.
Por eso desconcierta el registro de Roberto Mejía por Tepic, ya que hasta el último momento se pensó en su participación por Bahía o en su defecto para la Cámara de Diputados (de la que honestamente no se ve claro con un posible coordinador). Me resisto a creer que sea un factor de distracción en virtud de que el doctor estaba haciendo un estupendo papel en la Secretaría de Salud y si bien no dudo del entusiasmo de Omar Reynoso, y si bien las comparaciones siempre son odiosas, la diferencia se nota a kilómetros.
Ahora, si bien estamos ante dos exsecretarios, los dos con desempeños destacados, los equipos que los abanderan son distintos y antagónicos por lo que pudiéramos estar, no ante una simulación sino ante una auténtica medición de fuerzas.
Como no quiero que me tachen de hacer proselitismo, me guardo el comentario sobre quién podría ser mejor administrador para la alcaldía de Tepic en un periodo por demás importante, claro que esto resulta más que obvio, en cuanto a las encuestas, si bien es cierto que la simpatía y la capacidad no necesariamente van de la mano, los números pueden cambiar de repente y favorecer a quien más conviene para efectos de los intereses del partido en el poder.
La que también es una jugada digna de comentarse, es el pacto de unidad entre los tres “pres” ya que en automático el que se raje, léase se inconforme, estaría firmando su sentencia sino de muerte cuando menos sí de congelamiento, lo que no es recomendable si no se quiere o no se puede cambiar de partido. Este pacto pues, busca evitar fenómenos como el de 2005.
Mientras por el lado del Congreso al que a ver si ya le toca es a Pepe Espinoza, empresario de los medios del que se espera un buen papel, ya que como comunicador tiene un compromiso yo diría mayor que el común denominador.
No nos quedaremos con la duda mucho tiempo, lo bueno de la nueva Ley Electoral es que apenas se registraron los ‘pre’ y en diez días sabremos quién es el bueno, en tanto que en mes y medio ya habrá presidentes y diputados electos.
Yo insisto en que con estas miniprecampañas la gente sale ganando, pero también es cierto que la ley se cumple a medias o se aprovechan los vericuetos de la misma para salirse con la suya.
Uno ve por ejemplo el espectacular de Santiago Arias en plena Allende en el que se lee el nombre y la aspiración: diputado local, con grandes letras y a un lado, simulando las letras chiquitas de los contratos, la aclaración de que esa propaganda está dirigida a la militancia blanquiazul.
Lo propio ocurre con la numerosa propaganda a través de pendones (a pesar de que van con el Verde Ecologista) de un sonriente Vladimir Valenzuela, aspirante por la Coalición PRD-PVEM. Habrá que ver si a ninguno le toca pagar las consecuencias.
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